Adele y el misterio de la momia la ví porque es una versión de los cómics del gran Tardí que cuentan "Las extraordinarias aventuras de Adele Blanc-Sec". María y yo me atraía porque he admirado mucho el cómic que tiene detrás y lo que cuenta. Y El gran Vázquez porque verla suponía acercarme a este mítico dibujante y a través suyo a la historia de los tebeos en España.
La película sobre Adele es entretenida, pero no la vería otra vez. A pesar de la buena ambientación y los efectos, es difícil trasladar a cine todo el fantástico y fantasioso mundo del cómic de Tardi. Una pequeña decepción.
En cambio, María y yo me ha encantado. Con sencillez, logra naturalidad y autenticidad al presentarnos el mundo de la persona autista. No es redundante respecto al cómic, sino complementario: permite matices, expresar el punto de vista de la madre, las preocupaciones inevitables, la simpatía...
Y El gran Vázquez no me ha defraudado, con ella he visto cómo se abusaba de los autores de cómic en los años sesenta, productores a destajo de páginas y personajes de los que eran desposeídos. En cuanto al personaje, Vázquez, se nos muestra a la vez como truhán, socarrón, vividor, genial y al final, perdedor. Debe ser un buen reflejo de esos años de su vida, aunque la interpretación de Santiago Segura no me resulta muy creíble, quizás porque está demasiado vinculado al estereotipo de su propio personaje fetiche, Torrente...








taba deseando leer
título del volumen 3 que cierra Essex County. Jeff Lemire nos va contando el recorrido laboral y vital de esta enfermera que enlaza las historias de los tomos anteriores. Tiene un aire lánguido, consecuencia de la tristeza y soledad de los personajes, que buscan pero no saben encontrar solución a los acontecimientos que marcaron sus vidas, y parecen vivir mirando por el retrovisor. Entre ese tono gris pero emocionante aparece también la bondad, la ternura, la emoción, haciendo encantador este cómic, que me he llevado hoy mismo de la Biblioteca Regional.

