Reseñas de cómics que merece la pena leer o tener en nuestras bibliotecas

martes, 30 de agosto de 2011

Final de Los años dulces, de Jiro Taniguchi

Acaba con el segundo volumen Los años dulces, adaptación de Jiro Taniguchi de la novela "El cielo es azul, la tierra blanca", de Kawakami. La historia de amor contenido de la chica de mediana edad y su antiguo profesor sigue, llena de dudas, de pequeños avances y retrocesos, y se va contando con gran sutileza y ternura. Los encuentros casuales o buscados, los momentos de la comida y la bebida, viajar juntos, el temor al fracaso, la presencia del pasado... todo va pasando y va formando parte de la materialización de la relación amorosa.

Por tanto, una historia muy bonita que merece muchísimo la pena disfrutar. En ella, Taniguchi logra con su dibujo, su sensibilidad y el ritmo propio de sus obras, expresar los sentimientos de los personajes y estar a la altura de la novela en que se basa.

viernes, 26 de agosto de 2011

Duelo de caracoles, de Sonia Pulido y Pere Joan

Duelo de caracoles, dibujado por Sonia Pulido a partir de guión de Pere Joan, ha sido otra de las obras leídas este verano, tomada de la Biblioteca Regional de Murcia. Recientemente premiada en Cataluña con el Premio Junceda.

Es una historia sencilla: unos amigos se reúnen para disfrutar de comida y tertulia en torno a una gran fuente de caracoles con los de las ollas cocinadas por dos de sus madres, y que se disponen a disfrutar sin más preocupaciones.

Tanto el expresivo dibujo como lo que nos cuenta se combina muy bien, y nos queda un cómic donde se refleja el tiempo que se puede disfrutar tranquilamente en verano, el paseo, la expresión de cada personaje de su forma de ser, las bromas..., aún formando parte de un mundo un poco irreal.

Los hijos del deseo, de Gabrielle Piquet

Tras leer Tres veces uno me animé a leer Los hijos del deseo, de Gabrielle Piquet. No me ha defraudado.  El protagonista vive pendiente una vida lánguida y solitaria, igual que su madre. Se dedica a la recreación de la figura de su desconocido padre y su ciudad natal, Nueva York, temas obsesivos de su pintura. Su madre le contó que su padre fue un amor ocasional, un soldado de la base militar estadounidense que hubo en su pueblo. La autora se entretiene en los detalles de la vida diaria, en el amigo con fobia social, en la búsqueda de una novia en una agencia matrimonial, en la vivencia de la música de la madre, en lo que supuso para el pueblo la presencia de los americanos.... Un hallazgo casual y la visita de los soldados treinta años después para una fiesta de reencuentro darán paso a un giro en la historia que reabre la visión de la vida para nuestro protagonista.

La autora tiene un estilo sencillo, sin fondos, y una distribución de las viñetas irregular, como desordenada, con poco texto, pero muy sugerente y evocador, que hace la lectura de esta obra muy agradable, y deja buen sabor.

martes, 23 de agosto de 2011

Cuadernos ucranianos, de Igort

Cuadernos ucranianos, de Igort, es otro cómic que me ha impresionado. Una de las pocas novedades que se ha podido permitir la en otros tiempos bien financiada Biblioteca Regional de Murcia, recoge con metodología de historiador, a partir de fuentes orales, los protagonistas, los terribles sufrimientos, un verdadero genocidio, sufrido por Ucrania durante los años treinta del pasado siglo, a manos de Stalin. El autor nos dibuja testimonios terribles: la hambruna provocada por la enajenación de la producción agrícola, que llevó a la muerte, la enfermedad, el consumo de cadáveres de animales e incluso el canibalismo. Una lectura que enseña sobre el ser humano y sobre la historia de nuestro mundo.

Tres veces uno, de Gabrielle Piquet


Tres veces uno, de Gabrielle Piquet
, ha sido para mi una agradable sorpresa, pues no conocía a esta dibujante, y su adaptación al cómic de tres narraciones de Tonino Benacquista es encantadora. Un dibujo sencillo, casi poético,  que nos introduce en tres historias cotidianas: un sobrino buscando complacer el misterioso último deseo de su tío, la aventura de un periodista buscando el amor y la notoriedad profesional, o las incertidumbres de un muchacho superdotado. Habrá que leer pronto su nueva obra, Los hijos del deseo.


lunes, 22 de agosto de 2011

Hoy es el último día del resto de tu vida, de Ulli Lust


Hoy es el último día del resto de tu vida, de Ulli Lust, es un comic autobiográfico en la que la autora cuenta una escapada a Italia que hizo con una amiga en el verano de 1984, cuando tenía 17 años y era una joven punki. En unas 460 páginas detalla las vivencias que la llevaron hasta Sicilia y en particular a Palermo, la ciudad de los normandos.
La autora, actualmente diseñadora y editora (electrocomics.com), revisa su diario para recordarnos sus andanzas que la llevaron a viajar sin dinero, vivir en la calle o en casas de mafiosos, ser violada y sufrir un machismo amenazante, conocer la marginalidad pero a fin de cuentas aprender de la vida arrojándose a ella.
Me ha gustado mucho, lo leí de un tirón, y aunque la autora acaba regresando al hogar de sus preocupados padres, no noté el exceso de moralina que aprecia Álvaro Pons; me quedé con lo que también tiene de deseo adolescente de aventura y libertad, que actualmente sería más difícil llevar a cabo en nuestras sociedades tan cerradas y retraidas ante el desconocido.

Ella(s), de Bastian Vìvès

Ella(s), Alice, Charlotte & Renaud, de Bastien Vivès, es una obra primeriza de este autor, pero en ella ya aparece su estilo natural y sincero de dibujar y contar.

Quizás por eso tiene encanto seguir las cuitas de dos chicas adolescentes y sus escareceos amorosos entre shoppings y fiestas, observadas por un tímido enamorado.

Un verano insolente, de Ruben Pellejero y Denis Lapière

Un verano insolente, de Rubén Pellejero y Denis Lapière, cuenta la relación de Tina Modotti con el fotógrafo Edward Weston, ambientada en el México de los años veinte, en que se vivió con pasión una etapa de cuestionamiento del arte, de su función y más allá de ello, sobre la posibilidad de cambiar el mundo. Intelectuales y artistas en un acogedor DF que luego vieron fracasar la mayor parte de sus aspiraciones, pero que lucharon por la libertad creativa, el cambio social....
Con tono melancólico, un amigo de Tina, Theo, relata a un taxista el episodio en 1942, justo cuando Tina acaba de morir. Bien dibujada y contada, complementa la monumental biografía dibujada por Ángel de la Calle: Modotti, una mujer del siglo XX.