viernes, 28 de septiembre de 2012

Petit Peintre, de Dupuy y Berberian


Petit peintre, de Dupuy y Berberian, es un bonito cómic sobre un niño hijo de militar que quiere ser pintor, sin que se le deje, naturalmente.
El papel, el color y la edición son estupendos, y permiten volver a disfrutar de una obra primeramente publicada en 1985.

martes, 11 de septiembre de 2012

La noche de siempre y Fin de Semana, de Ramón de España y Montesol

La noche de siempre y Fin de Semana, de Ramón de España y Montesol, son dos historietas de los años ochenta que me ha gustado releer en una buena edición. Publicadas en el Cairo y Besame mucho. Reflejan el ambiente y los sentimientos de los personajes deambulando por bares y fiestas en Barcelona, buscando amor, reconocimiento, diversión o a sí mismos.
Un gran retrato de la época cuyo interés no se limita a ella, pues en cierto modo sus protagonistas son en buena parte como nosotros.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Kedada, de Sebas Martín


Kedada, de Sebas Martín, está protagonizado por un guionista de comics gay al que sus amigos llaman Peluche.
La historia se nos cuenta principalmente a través de su hijo, Pol, fruto de su matrimonio heterosexual.
Con mucho humor y naturalidad vamos conociendo su vida actual con el hijo y una expareja, sus dificultades para los encuentros sexuales o el enamoramiento, sus cordiales relaciones con su ex-mujer y su pareja, los amigos del ambiente... y sobre todo una kedada, que será fuente de oportunidades para nuevas relaciones.
La obra creo que logra contar muy bien el ambiente de los homosexuales bears, y trasmite mucha ternura.

Arroz pasado, de Juanjo Sáez

Arroz pasado, de Juanjo Sáez, es un cómic producido a partir del storyboard de una serie de animación emitida hasta ahora en la televisión catalana TV3, Arròs covat (enlace a su web donde están disponibles los capítulos de la primera y segunda temporadas).
Me ha gustado mucho: es la historia de Xavi, un diseñador gráfico que está intentando abrirse camino personal y profesionalmente, atravesando una crisis en los dos lados: está rompiendo con su pareja y le falta el trabajo. Todo esto genera muchas inseguridades, angustias y meteduras de pata, que se van contando con humor. El hilo conductor es el arroz que toma los jueves en casa de su tía, que es una fuente de inspiración y lucidez.
Son casi 800 páginas que se leen rapidísimo, y que dejan ganas de leer el volumen con los capítulos de la segunda temporada de la serie, o verlos en Internet.