Llamadme Nathan, de Catherine Castro y Quentin Zuttion, cuenta la historia de cómo el protagonista, nacido físicamente como una chica, va descubriendo su condición masculina y luchando para reconocerlo, que se reconozca por su familia y sus amigos, y se materialice su transexualidad.
La autora se basa en la historia del hijo de una familia amiga, por la que conoce de primera mano las dificultades de este cambio de sexo e identidad en la transición de la infancia a la adolescencia, y lo cuenta con un enorme cariño y sensibilidad, que acompaña extraordinariamente el dibujo.
A pesar de la dureza que muestra -y la que se intuye- de ese proceso de idenficación de la propia condición en un contexto en el que la incomprensión es la norma, el cómic nos hace familiares la disforia de género o la reasignación sexual -con lo que tiene de decisiones quirúgicas y hormonales y también legales- de una forma muy respetuosa y sugerente.
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1 comentario:
Muy necesario, a mi me gustó mucho su lectura ;)
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