Quiero pensar que no es demasiado tarde, de Daniella Martí, es un bonito cómic sobre las segundas oportunidades, las dificultades de la vida de nuestras progenitoras... Una estructura muy sencilla (un joven entrevistando a una anciana para documentarse para un libro biográfico) da lugar a una historia que cuenta con encanto lo que podría haber sido la vida de nuestras madres o nuestras abuelas. Y en este caso, nos ayuda a conocer mejor lo que suponía para una mujer durante la dictadura no querer casarse, luchar por la independencia, salir adelante desde la adolescencia en una sociedad moralista y restrictiva respecto de las decisiones de las mujeres... Un testimonio duro y a la vez entrañable.
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