Amalia, de Aude Picaul, es un cómic reivindicativo frente a la vida demasiado estresante que afrontamos por el trabajo y la competitividad, y que determina especialmente a mujeres como la protagonista, que suman los cuidados a una acumulación de tareas siempre inaplazables. Una dinámica que compromete la vida familiar, las relaciones de pareja o la crianza, y que impide la conciliación, el disfrute de los momentos o la satisfacción personal. Y donde se añade el problema de la falta de igualdad entre hombres y mujeres.
Además, a través de muchos momentos agobiantes en el día a día de Amalia se nos presentan formas de producción y consumo insostenibles desde el punto de vista ecológico y social, y se van planteando por contraposición otras maneras de vivir más disfrutables y sostenibles. Y que tenemos que hacer posibles.
Aunque con connotaciones diferentes, pues en este cómic se atisban alternativas, leerlo me ha traído a la mente otra obra reseñada recientemente: "Cuando el trabajo mata".
Papá, de Aude Picault es un esfuerzo de la autora por dibujar sus impresiones y sentimientos ante el suicidio de su padre. El dolor, el recuerdo, las sensaciones..., dibujados ayudan a asumir la historia, que a nosotros se nos ofrece de manera escueta, sencilla, sincera.
Una curiosidad: es el tercer cómic con el suicidio como tema que leo en poco tiempo: Desde El año del elefante, a El arte de volar, y ahora está intimista y emocionante cómic. Son ejercicios de autocomprensión, tratan un tema duro con realismo pero sin truculencia, lo exponen sin juzgarlo.... Para los autores creo que supone una forma de terapia, para los lectores, es una manera de ampliar la visión de la vida y del mundo. No son cómics tristes ni transmiten mal rollo. Muestran una faceta de la vida que nos empeñamos a veces en ocultar. El cómic trata todo tipo de tema, como la narrativa en general. Y después de leerlo se sale a la calle con alegría. Como yo ahora.