Debo reconocer que a veces hay títulos cuya riqueza, matices y aciertos son muchos, pero que me cuesta leer. Quizás su propia densidad o el momento personal me hacen no disfrutarlos. Eso me pasó hace un tiempo con El Judío de Nueva York, de Ben Katchor. Y ahora me ha pasado con Georg Sprott, de Seth. En éste cómic se realiza un magnífico acercamiento biográfico a un periodista y a través de distintas historias nos va presentando su personalidad: recuerdos, anécdotas, entrevistas nos muestran la personalidad y la psicología del personaje, en una especie de Ciudadano Kane en versión cómic que nos adentra en su vida, y en cierto modo en su época y la de los medios de comunicación en los Estados Unidos. Se trata de recomponer el puzzle que es toda vida a través de algunas piezas.Quizás más adelante pueda leerla con mejor predisposición, y descubrir de la mano de Seth los matices de una vida a través de sus documentos.