La sombra de la cucaracha. En la casa hay fantasmas, de Gato Fernández, es el primer volumen de una obra prevista en cuatro, y que trata de la propia historia de la autora, abusada en su infancia por su padre.
Desde la mirada de la niña, inocente y fantasiosa, se van presentando monstruos y figuras fantasmagóricas, representadas bajo la forma de ratones o cucarachas, que aluden a sus miedos y a las situaciones que vive sin comprender del todo. Con la principal compañía de un hermano entrañable, la niña vive bajo la amenaza de la llegada del padre, con una abuela y una madre que también son víctimas pero que no son capaces de afrontar el problema.
Una obra que sobrecoge de forma sutil, que nos hace a la vez querer ver avanzar la historia y a la vez temer lo que podemos encontrarnos.
No abuses (de este libro), de la joven ilustradora chilena Natichuleta, es el relato autobiográfico re-ficcionado del abuso sexual vivido por la protagonista a manos de la pareja de su madre, convertido en un diario. Nos cuenta con franqueza y con sencillez el miedo, el rechazo y el proceso de enfrentarse a la agresión vivida e ir superándola. Y ello a pesar de ser a veces minimizada, soslayada, más o menos consentida o perdonada incomprensiblemente. Un proceso en el que contarlo es un paso terapéutico fundamental, para la autora y para los demás.
Vida de una niña, de Phoebe Gloeckner, es una recopilación de historias de inspiración autobiográfica de la autora, que abarcan desde infancia a juventud y vida adulta. Historias dibujadas con un estilo underground y un carácter muy explícito en las que conocemos la creciente inquietud sexual de la protagonista adolescente, que acaban conduciendo a una relación oculta con el novio de su madre, por cierto bibliotecaria. La adolescente, en una especie de inversión de la figura de Lolita, describe desde su punto de vista el proceso acelerado de entrada en un mundo adulto que a principios de los años setenta en San Francisco suponía consumo abundante de alcohol y drogas y una voluntad de liberación sexual y ruptura frente al conservadurismo estadounidense, algo fácilmente aprovechable por el padrastro.
Relatos como "El tercer amor de Minnie o Pesadilla en la calle Polk" o "Cosas que hacer con niñas pequeñas" son consideradas por Robert Crumb como obras maestras de la historieta, que han mostrado la capacidad narrativa del cómic.
En conexión con esta obra tenemos el Diario de una adolescente (reeditado en 2018 por Reservoir Books), del que también hay una película, y en la que Minnie continúa contándonos en voz alta y dibujándonos sus sensaciones, inquietudes, deseos y experiencias, grabando en cintas su cuaderno secreto.
En la ficción la joven pide que nadie que se pueda encontrar el diario lo abra hasta pasados veinticinco años de su muerte, lo que da indicio de la sinceridad a veces perturbadora que se puede encontrar en su relato, y a través de él se nos hará patente un evidente cambio cultural y una crítica de la sociedad americana.
El fuerte deseo hacia la pareja de su madre, los inicios en el mundo del cómic y el dibujo de sus primeras historietas, la influencia del ex-marido de su madre y las relaciones con otros chicos del instituto y amigas van configurando este diario entreverado de texto y viñetas, sobre una adolescencia salvaje que afortunadamente se sabrá convertir en aprendizaje.
La muñequita de papá, de Debbie Drechsler, reúne historias semi-autobiográficas de infancia y juventud de la protagonista, Lily. Se nos cuenta desde el principio de forma explícita lo más terrible: las repetidas violaciones realizadas por el padre sobre su hija. Desde ahí nos introduce, a través de anécdotas de la vida diaria de la niña, en su dolor, en su inseguridad, en su frustración, en su temor. La niña emitirá señales no percibidas por la madre, o peor aún, obviadas en el caso ser conocedora impotente del incesto: la forma de comer, las relaciones con algunos compañeros de clase y el rechazo, los dolores de estómago, los esfuerzos por no quedarse sola en casa con el padre....
Y aquí una reflexión magnífica de Manuel Barreto en Tebeosfera: "sólo en historieta podría aventurarse un creador a ser tan explícito (resultaría inmoral el uso de modelos o actores infantiles, y también fuera de toda ética mostrar este cuadro en animación o videojuegos). Esto convierte al cómic en un medio distinto, con otras posibilidades de representación de las que otros carecen o no pueden usar... Evidentemente no hablamos de una historieta pornográfica. El incesto es dibujado aquí como denuncia y nunca un acto sexual estuvo más lejos de la excitación".
El fin es la denuncia de esta violencia sexual tan destructora de la infancia, generadora de una tristeza infinita que se manifiesta en muchas de las historias, que abundan en la crítica de otros muchos aspectos de la vida actual. Una lectura impresionante y conmovedora.