Es un enfoque que intenta ser reflexivo y empático, para darnos a conocer esa figura, sin justificar por supuesto un régimen autocrático y belicista, pero intentando comprender los problemas políticos por los que no se logró superar la división de la península en las actuales dos Coreas.
La mirada de quien lo conoció de pequeño o de su época de estudios, o el uso de dos colores -menta y lavanda- para diferenciar aspectos que se cuentan hacen de esta obra un cómic profundo y delicado.

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