Howard P. Lovecraft, el escritor de las tinieblas, de Alex Nikolavitch, y dibujado por Gervasio Benítez, Carlos Aón y Lara Lee, es un relato de los diez años finales del gran renovador del género del terror. Un hombre que se nos presenta bastante encerrado en sí mismo, solitario salvo su intensa correspondencia, viviendo de forma precaria con sus tías mientras escribía obras casi siempre rechazadas en vida, o corrigiendo y mejorando las novelas de otros colegas, a veces miembros de su Círculo.
El cómic nos permite conocer esos años en los que produjo sus obras más valoradas, su universo y su carácter a través de conversaciones con otros escritores o personajes; eso sí, obviando casi siempre las ideas políticas ultraconservadoras con connotaciones racistas de este autor.
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martes, 25 de agosto de 2020
martes, 26 de mayo de 2020
El primer hombre de Albert Camus, por Jacques Ferrández
Estaba deseando leer la versión gráfica de El primer hombre de Albert Camus, la inacabada novela autobiográfica del autor de La peste y que ha sido brillantemente adaptada por Jacques Ferrández.
Cuenta en el prólogo Alice Kaplan, estudiosa de Camus, que al fallecer en un accidente de tráfico en 1960, el manuscrito inacabado de la obra quedó apartado hasta que se publicó en 1994, cuando se reconoció su enorme valor. Hasta entonces se había dejado olvidado porque los allegados del autor creyeron que no era de interés una novela poco experimental para la moda de esos años: la autobiografía de un niño argelino huérfano, hijo de un modesto trabajador agrícola muerto al comienzo de la Primera Guerra Mundial.
El protagonista, alter ego de Camus, vuelve a Argelia para reencontrarse con sus orígenes, y la novela nos va contando las circunstancias de su nacimiento, la prematura muerte del padre, la educación entre la cariñosa madre y la abuela matriarca, la niñez sumida en la pobreza, los zapatos rotos por los partidos de fútbol, el deseo de estudiar, animado por un maestro vocacional e inolvidable.
Además la historia queda enmarcada por el momento en que Jacques Cormery regresa a su país, en los momentos finales de la Guerra de Independencia, un duro conflicto en el que la lucha por la emancipación de la colonia deja en difícil lugar a quienes eran argelinos pero de origen europeo.
Jacques Ferrández fue la persona idónea para dibujar esta obra por ser también de familia emigrante a Argel y haber vivido en los mismos lugares, estudiado en la misma escuela...
La obra, de colores cálidos y luminosos, refleja mucha nostalgia, deseo de autocononocimiento y de comprensión de las raíces. Y entre los muchos recuerdos memorables que se evocan está el del niño que adoraba ir a la biblioteca pública, un lugar de tránsito y frontera entre los barrios pobres y ricos de Argel, un lugar para abrirse a un nuevo mundo. Un cómic extraordinario.
Cuenta en el prólogo Alice Kaplan, estudiosa de Camus, que al fallecer en un accidente de tráfico en 1960, el manuscrito inacabado de la obra quedó apartado hasta que se publicó en 1994, cuando se reconoció su enorme valor. Hasta entonces se había dejado olvidado porque los allegados del autor creyeron que no era de interés una novela poco experimental para la moda de esos años: la autobiografía de un niño argelino huérfano, hijo de un modesto trabajador agrícola muerto al comienzo de la Primera Guerra Mundial.
El protagonista, alter ego de Camus, vuelve a Argelia para reencontrarse con sus orígenes, y la novela nos va contando las circunstancias de su nacimiento, la prematura muerte del padre, la educación entre la cariñosa madre y la abuela matriarca, la niñez sumida en la pobreza, los zapatos rotos por los partidos de fútbol, el deseo de estudiar, animado por un maestro vocacional e inolvidable.
Además la historia queda enmarcada por el momento en que Jacques Cormery regresa a su país, en los momentos finales de la Guerra de Independencia, un duro conflicto en el que la lucha por la emancipación de la colonia deja en difícil lugar a quienes eran argelinos pero de origen europeo.
Jacques Ferrández fue la persona idónea para dibujar esta obra por ser también de familia emigrante a Argel y haber vivido en los mismos lugares, estudiado en la misma escuela...
La obra, de colores cálidos y luminosos, refleja mucha nostalgia, deseo de autocononocimiento y de comprensión de las raíces. Y entre los muchos recuerdos memorables que se evocan está el del niño que adoraba ir a la biblioteca pública, un lugar de tránsito y frontera entre los barrios pobres y ricos de Argel, un lugar para abrirse a un nuevo mundo. Un cómic extraordinario.
jueves, 1 de agosto de 2019
Las vidas imaginarias de Schwob, de Laura Pérez Vernetti
domingo, 28 de julio de 2019
Pessoa y Cía., de Laura Pérez Vernetti
Pessoa y Cía., de Laura Pérez Vernetti es un acercamiento a la vida del gran escritor portugués a través de sus heterónimos: Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares o Ricardo Reis. Con el expresivo dibujo de la autora entramos en fragmentos de distintas obras de Pessoa que nos sumergen en el universo del portugués.
domingo, 8 de julio de 2018
Estrella distante de Roberto Bolaño, de Javier Fernández y Fanny Marín

Con esta versión gráfica de Estrella distante de Roberto Bolaño, Javier Fernández y Fanny Marín adaptan una obra compleja, con varios niveles de lectura. Quizás, la más elemental es ver la obra como una investigación en la que un detective acaba encontrando en Barcelona al conocido como Carlos Wieder, un poeta chileno convertido en cruel asesino en los primeros años del golpe de Pinochet en Chile. Será otro poeta el que pueda interpretar los indicios localizables en el rastro de obras del poeta para ayudar a descubrirlo e identificar algunas razones de la transformación de Ruiz-Tagle. Un poeta de apariencia tímida que escribía en el cielo con la estela de su avión, y realizaba fotografías macabras de sus torturas.
Pero además, la obra es un juego metaliterario, una reflexión sobre el arte y el mal absoluto, que nos va proporcionando Arturo Belano, uno de los dobles de Roberto Bolaño, al ir reconstruyendo la historia. De todo esto habló Javier Fernández en Historietas con los colegas Juan Álvarez y Jorge Gómez.
lunes, 21 de mayo de 2012
En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor (vol. 2) en versión de Stéphane Heuet
Todo va llegando y también ahora un nuevo capítulo de "En busca del tiempo perdido", en concreto la segunda parte de "A la sombra de las muchachas en flor", adaptado por Stanislas Brézet y Stéphane Heuet, quien también lo va dibujando con el ritmo pausado que esta obra va marcando.En ella, el joven Marcel termina de pasar el verano descubriendo el arte, la vida, y sobre todo acercándose con timidez a las jóvenes que se pasean por la playa o los acantilados y que solo permiten relaciones según pautas heredadas y un lenguaje que hay que aprender a interpretar. Iniciación, plenitud contenida...
Un proyecto y un cómic muy ambicioso, revelador de la capacidad para la adaptación de la literatura al mundo de la historieta.
lunes, 26 de enero de 2009
En busca del tiempo perdido. Versión en comic de Sexto Piso
Sexto Piso es una de esas pequeñas editoriales admirables no solo por su función cultural, sino también por su capacidad para gestionar bien sus libros y ser viable, que es lo que le permite existir y publicar buenos libros. Conocí a su responsable, Santiago Tobón, durante las Jornadas Miradas a la Edición, a las que lo invitamos tras recibir su pequeña coalición de editoriales, Contexto, el premio del Ministerio de Cultura a la mejor labor editorial de 2008.
Y la traigo aquí porque mantiene el proyecto de publicar la versión cómic de "En busca del tiempo perdido". Se trata de un proyecto difícil, dada la riqueza y complejidad del texto que recrea, y lenta, pues exige una labor de documentación, dibujo, traducción y adaptación, etcétera, que supongo enorme. Pero muy atractiva, por la posibilidad de la imagen para recrear todo el ejercicio de memoria que contiene este conjunto de novelas. Evocación, recuerdos... A mi me está gustando, aunque desearía ir viéndolos más deprisa, pues van editados en castellano dos de los doce que incluye el proyecto completo de Stéphane Heuet.
Una recreación complementaria y didáctica, el libro "Proust para principiantes", también dibujado por Heuet, cuyas primeras páginas están disponible en Google Books.
viernes, 26 de diciembre de 2008
Sobre los titulares de prensa desacertados: Miriam Katin en El Pais, The Spirit...
Miriam Katin está promocionando en España su cómic, y ha sido entrevistada para la última página de El País. La entrevista comenta su cómic biográfico "Por nuestra cuenta", de Ponent Mon, que ya hemos reseñado aquí. La periodista no acierta con el titular: "¿Quién precisa leer un libro si puede verlo en dibujos?", pues tomando lo que parece ser un comentario en broma, abunda en el tópico que enfrenta las diversas formas de leer: Como si el que lee cómics no leyera libros, o no leyera en la pantalla, en la prensa.... Abogo por puntos de vista integradores, de complementariedad de los medios, no de enfrentamiento entre ellos. En todo caso, su cómic es muy bueno.
En general, ha sido un muy buen año para los cómics en la prensa, pues han tenido más presencia que nunca en ella, aunque no hayan sido siempre bien entendidos y comunicados. Y estamos cerrando el año con un eco promocional muy grande de The Spirit, que acercará lectores a Will Eisner, ahora que tenemos en las mesas de novedades recopilaciones magníficas como "La vida en viñetas".
El tema da mucho para la misma controversia entre lenguajes, en este caso entre cómic y cine. Ayer empecé a ver "The Spirit" en un cine de Albacete, y al poco rato la proyección se tuvo que suspender: ¡Habían montado los rollos al revés, y se veía y oía en sentido inverso!. Hasta donde se proyectó, me pareció que es una película que gustará si se es capaz de verla con ojos de aficionado a Frank Miller o su versión de Sin City, como es mi caso. El estilo de Miller está muy presente. Si uno la ve esperando encontrar el espíritu de Eisner, sus matices, su humor, etcétera, se sentirá decepcionado.
Y los periodistas recogerán la diversidad de interpretaciones, algunas bastante desacertadas. Cientos de artículos comentan la obra. Con una de las menos me identifico es con ésta de ABC, donde se puede leer que el fallo de la película es que Frank Miller es demasiado fiel a Will Eisner, y que eso es lo que la estropea y le hace perder su estilo: "Un héroe vacuo ante el poder de ellas": "en este «The Spirit» la sumisión a Eisner ha sido excesiva. De todos los trabajos del género es el más plano, justo por ese apego al original, sin apenas concesiones al movimiento, lo que desprovee de alma y vitalidad a toda la narración (...) un tanto carente de chispa, factura pagada por tanta devoción a la pluma, que aquí se come, con lentes, foco y trípode, a la cámara". Otro que se queja del exceso de fidelidad a Eisner es El Público: "Atrapado en la viñeta" es el significativo titular.
Yo creo que este Spirit tiene más de Miller que de Eisner, algo que no me importa, pues intento ver las películas sin esperar una fidelidad al original, siendo medios diferentes. En El País no consideran un problema la distancia al original, pero echan en cara a Miller que su versión pierda frescura: "Embalsamando el antifaz": "por el camino se pierde el brío cinematográfico (...). Su aproximación es bufa (en principio, ningún problema con eso), pero Miller no parece estar precisamente dotado para el humor. Lo que reviste más gravedad es una cuestión de forma: Miller coge una historieta que era pura fluidez, invención polimórfica, flexibilidad incesante y la convierte en una película daltónica, embalsamada y terriblemente anticarismática". Vemos que la recepción de la película está siendo en general muy negativa. Mi opinión, cuando logre terminar de verla...
En general, ha sido un muy buen año para los cómics en la prensa, pues han tenido más presencia que nunca en ella, aunque no hayan sido siempre bien entendidos y comunicados. Y estamos cerrando el año con un eco promocional muy grande de The Spirit, que acercará lectores a Will Eisner, ahora que tenemos en las mesas de novedades recopilaciones magníficas como "La vida en viñetas".
El tema da mucho para la misma controversia entre lenguajes, en este caso entre cómic y cine. Ayer empecé a ver "The Spirit" en un cine de Albacete, y al poco rato la proyección se tuvo que suspender: ¡Habían montado los rollos al revés, y se veía y oía en sentido inverso!. Hasta donde se proyectó, me pareció que es una película que gustará si se es capaz de verla con ojos de aficionado a Frank Miller o su versión de Sin City, como es mi caso. El estilo de Miller está muy presente. Si uno la ve esperando encontrar el espíritu de Eisner, sus matices, su humor, etcétera, se sentirá decepcionado.
Y los periodistas recogerán la diversidad de interpretaciones, algunas bastante desacertadas. Cientos de artículos comentan la obra. Con una de las menos me identifico es con ésta de ABC, donde se puede leer que el fallo de la película es que Frank Miller es demasiado fiel a Will Eisner, y que eso es lo que la estropea y le hace perder su estilo: "Un héroe vacuo ante el poder de ellas": "en este «The Spirit» la sumisión a Eisner ha sido excesiva. De todos los trabajos del género es el más plano, justo por ese apego al original, sin apenas concesiones al movimiento, lo que desprovee de alma y vitalidad a toda la narración (...) un tanto carente de chispa, factura pagada por tanta devoción a la pluma, que aquí se come, con lentes, foco y trípode, a la cámara". Otro que se queja del exceso de fidelidad a Eisner es El Público: "Atrapado en la viñeta" es el significativo titular.
Yo creo que este Spirit tiene más de Miller que de Eisner, algo que no me importa, pues intento ver las películas sin esperar una fidelidad al original, siendo medios diferentes. En El País no consideran un problema la distancia al original, pero echan en cara a Miller que su versión pierda frescura: "Embalsamando el antifaz": "por el camino se pierde el brío cinematográfico (...). Su aproximación es bufa (en principio, ningún problema con eso), pero Miller no parece estar precisamente dotado para el humor. Lo que reviste más gravedad es una cuestión de forma: Miller coge una historieta que era pura fluidez, invención polimórfica, flexibilidad incesante y la convierte en una película daltónica, embalsamada y terriblemente anticarismática". Vemos que la recepción de la película está siendo en general muy negativa. Mi opinión, cuando logre terminar de verla...
viernes, 18 de julio de 2008
Hotel Harbour View: el cine negro en el cómic
Una vez leido Hotel Harbour View lo veo quizás como una obra menor de Jiro Taniguchi, aunque me ha gustado conocerlo. Es un intento de llevar al cómic un relato con el estilo del cine negro. Hay esfuerzos gráficos notables por capturar el movimiento, el instante (representado por el disparo o la trayectoria de la bala justo antes de impactar en la víctima), junto a los temas de este tipo de historias: el destino bajo la forma de fatalismo, la muerte, la necesidad de cumplir un papel por encima de los sentimientos...En esta imagen hay un encuentro casual en la sección de cómics de una libreria de los dos protagonistas destinados a enfrentarse.
domingo, 13 de julio de 2008
Vidas y destinos cruzados: Mátame de David Lapham, Metralla de Rutu Modab y Café Budapest de Alfonso Zapico
Mis últimos tres cómics han sido lecturas entrecruzadas por azar: las he leído a la vez y quizás por eso he visto en ellas un sentido común, y por otra parte, omnipresente en la literatura y en la vida: la relación entre proyecto personal y contexto, entre deseos y destino, sobre todo cuando se vive en un mundo o en una sociedad en conflicto que supera a los personajes.

Mientras tanto también leía Café Budapest, conmovedora novela de Alfonso Zapico en la que un joven violinista judío y una muchacha árabe repartidora de fruta se enamoran e intentan vivir su amor por encima de la historia. El escenario es el convulso Jerusalén posterior al final de la segunda guerra mundial, cuando se está repartiendo la ciudad y se crea el estado de Israel. Una madre marcada por el horror de Auschwitz y la tortura de su esposo, la división de Palestina, la ruptura de la tradición de convivencia de la ciudad, encarnada en el Café del tío Josef, y sobre todo el deseo de salir adelante pese al dolor y el conflicto son los elementos que hace de ésta una emocionante novela.
Y por último se me ha cruzado igualmente la lectura de Mátame, excelente novela negra de David Lapham. Una historia de amor imposible en la que el protagonista intenta por encima de todas las adversidades recuperar a su amor de adolescencia, convertida en mujer fatal. Otra forma de cruzarse vidas, tiempos, muerte y destino…
Juntas y por separado me han hecho pasar buenos ratos, pues combinan delicadeza, desgarramiento, pasión, amor, dolor y alguna que otra esperanza.
La primera es Metralla, de Rutu Modan, una novela en la que un hijo y la amante del padre buscan a éste tras su desaparición, causada aparentemente por un atentado en Tel Aviv. Su recorrido buscando al padre es un intento también de comprenderlo y ajustarle las cuentas. Algo que, salvando las distancias, han hecho muchos escritores a través de la literatura desde la magistral Carta al padre de Kafka. Tema que también, por supuesto, está en novelas de Taniguchi como El almanaque de mi padre y Barrio Lejano, aunque en éstas se antepone el deseo de superar los traumas de la relación, causados por la separación o el abandono en la infancia o la adolescencia.

Mientras tanto también leía Café Budapest, conmovedora novela de Alfonso Zapico en la que un joven violinista judío y una muchacha árabe repartidora de fruta se enamoran e intentan vivir su amor por encima de la historia. El escenario es el convulso Jerusalén posterior al final de la segunda guerra mundial, cuando se está repartiendo la ciudad y se crea el estado de Israel. Una madre marcada por el horror de Auschwitz y la tortura de su esposo, la división de Palestina, la ruptura de la tradición de convivencia de la ciudad, encarnada en el Café del tío Josef, y sobre todo el deseo de salir adelante pese al dolor y el conflicto son los elementos que hace de ésta una emocionante novela.Y por último se me ha cruzado igualmente la lectura de Mátame, excelente novela negra de David Lapham. Una historia de amor imposible en la que el protagonista intenta por encima de todas las adversidades recuperar a su amor de adolescencia, convertida en mujer fatal. Otra forma de cruzarse vidas, tiempos, muerte y destino…
Juntas y por separado me han hecho pasar buenos ratos, pues combinan delicadeza, desgarramiento, pasión, amor, dolor y alguna que otra esperanza.
miércoles, 18 de junio de 2008
Playlove: la dureza de la vida según Miguel Angel Martín
"Playlove", de Miguel Ángel Martín, es mi última lectura en novela gráfica. La publica la editorial . La he leido a la vez que otra novela, Socorro, Perdón, de Frédérik Beigbeder, con la que comparte algunas coincidencias: la dureza de las historias, el descreimiento de sus protagonistas, el reflejar una visión del mundo como una utopía negativa, esbozada con un humor ácido, escéptico y lúcido. Todo bastante alejado del "estilo Taniguchi", y sin embargo son autores que me encantan.Rey Lear
Las historias de Miguel Ángel Martín se sitúan en paisajes urbanos fríos, sin vegetación, llenos de rascacielos de grandes empresas, pisos de ricos y yuppies con decoración de diseño minimalista, a veces en un futuro próximo donde las relaciones humanas incluyen la crueldad o la incomunicación, la manipulación genética se aplica con efectos imprevistos e incontrolables.... Y en ese paisaje aparecen personajes como la protagonista de Playlove, sensible, enamoradiza, abandonada... La lectura de los cómic de Martín (no éste, que es casi dulce en su trayectoria) pone a veces un nudo en la garganta, sobrecoge; hacen el efecto de -perdón por la pedantería- catarsis. Creo que las personas que leen cómic con situaciones de violencia extrema como las que se esbozan en otras historias de Martín debemos ser de las más pacíficas que se puedan encontrar. Miguel Ángel Martín acaba sus cómic con un "ga
Y Beigbeder, que con "Socorro, perdón" continúa "13.99", refleja con un humor terrible la vida en entornos de publicistas adinerados, buscadores de modelos, también un mundo sin valores, de consumismo, hedonismo, sexo, adicción a todo tipo de pastillas... con un realismo divertido, inteligente y que deja también un cierto regusto triste, a la vez que se lee sin poder parar hasta ver el nuevo "game over".
Autores que nos presentan una concepción lúcida de la vida, un "no future", que creo que continua una tradición de desvelamiento, de crítica de la modernidad, pero que nos acaban también llevando al convencimiento de que merece la pena mirar al otro sin volver la cara.
Museo Nacional de lo accesorio e irrelevante, de José Carlos Fernandes (La peor banda del mundo, 2)
De la estupenda serie de José Carlos Fernandes nos llama la atención entre otras muchas en esta historia del volumen 2, Museo Nacional de lo accesorio e irrelevante.Alude a una actividad que casi siempre es empobrecedora o inútil: la de ser resumidor literario.
Haremos una excepción con los materiales de lectura fácil, con algunas adaptaciones infantiles, o para todas las edades, como edición de La Divina Comedia en Gadir. Creo que la crítica de José Carlos Fernandes va más bien hacia los que quieren llegar a la literatura por atajos, o los que pretenden que sea algo que alguien pueda digerir otro, o al empobrecimiento de la literatura por el mercado....Autor que mezcla inteligencia, sarcasmo, melancolía, literatura, absurdo, ironía, crítica social y de la cultura..., en una línea que podríamos asociar a Borges, Kafka o Freud. Entre sus historias a veces aparecen las funciones de coleccionismo, organización o archivo de objetos imposibles o tareas sinsentido que llenan vidas.
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