Tras esta sencilla idea inicial se genera un relato en el que se muestra la capacidad narrativa de Tezuka, que sin complicarse mucho con los detalles va metiéndonos en su historia y haciendo que la leamos de un tirón...
Me ha recordado otro cómic de Tezuka que no había comentado, MW, donde en las tramas también se entrecruzan políticos corruptos, sobornos, ambiciosos directivos de multinacionales, personajes con sentimientos contradictorios, que esconden traumas infantiles, que a veces manipulan a los que quieren, suplantación de personalidad, mimetizaciones... Puro Tezuka, un monstruo creando cómics, solo hay que leerlo sin reservas para pasar un buen rato con sus situaciones límite.
