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miércoles, 12 de mayo de 2021

Oleg, de Frederik Peeters

En Oleg, Frederik Peeters comparte cómo ve su propio trabajo y sus dudas como creador. Lo hace a través del protagonista, en diálogo y convivencia con su mujer y su hija adolescente. Con ello la historia resulta muy cercana, pues mientras él esboza historias en cómic que reflejan sus preocupaciones -como el futuro tecnologizado y distópico al que nos estamos abocando- su pareja hace de espejo frente al que se confronta o refuerza, y su hija le confía sus pequeñas intimidades.
La cuestión de fondo es la quizás inevitable inseguridad de todo autor respecto a sus proyectos cuando se están gestando, el temor a perder la chispa o la originalidad... y la convivencia con esas sensaciones mientras se charla con estudiantes, se hacen sesiones de firmas con los lectores o se plantean los problemas de la vida cotidiana. 
Peeters al mismo tiempo se nos muestra como alguien que mira con escepticismo lo que le rodea y que tiende a encerrarse en sí mismo por ejemplo frente al uso invasivo de las redes e Internet, pero que a la vez es capaz de estar en ese mundo y de contarnoslo para que disfrutemos sus cómics.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Píldoras azules, de Frederik Peeters

Píldoras azules, de Frederik Peeters, es un cómic en el que el autor nos habla sobre su enamoramiento y su vida en común con su pareja el hijo de ésta, ambos afectados de sida.
El joven autor, en lo que sobre todo es una historia de amor, nos gana con la sencillez y el tono sincero con el que expresa los temores y emociones encontradas, pero también la fortaleza con la que asume la vida en común y antepone su amor a una enfermedad tan estigmatizada cuando hizo su cómic. Una forma positiva de convivir con las dificultades, aprendiendo de ellas, y contándolo de modo conmovedor sin incurrir en la autocompasión.
Creo que el cómic no envejece aún cuando se lea en un momento en que afortunadamente el sida ya no es una enfermedad mortal sino crónica, al menos en los países un sistema de salud aceptable. Porque sobre todo trata de actitudes vitales, no de la enfermedad.