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domingo, 14 de marzo de 2010

Sargento Rock y Yossel: dibujos de Joe Kubert en Granada

Una escapada rápida al XV Salón del Comic de Granada, donde me gustó poder ver a Joe Kubert y que me hiciera un dibujo de Yossel, el dibujante adolescente del guetto de Varsovia que pudo ser él mismo si su familia no hubiera emigrado siendo casi recién nacido a los Estados Unidos.

Recompré Sargento Rock, que me volvió a vender Jordi de Comic Hunter, para que me lo dedicara, y le pedí el dibujo que ahora copio aquí, y que me hizo tras media hora larga de cola entre fans un poco impacientes. Mereció la pena, desde luego.
"Sargento Rock, entre el infierno y algo peor" es un magnífico cómic que mezcla el género bélico (ambientado en el final de la segunda guerra mundial) con la intriga de unos asesinatos.

Y la historia de Yossel es mi obra favorita de las que conozco de este veterano dibujante, pionero de la enseñanza del cómic y de otras muchas cosas.

Un lujo verlo dibujar y complacer afablemente a todo el mundo, incluyendo al fotografo de El País al que le hizo este Tarzán para acompañar la crónica "Una cita con la fantasía", publicada en la edición de Andalucía.

Y muy interesante también la exposición de originales David Mazzuchelli, traída desdel el Museo del Comic de Nueva York a la Biblioteca de Andalucía.
(Gracias, Amancio por las imágenes)

lunes, 8 de junio de 2009

Medz Yeghern. La gran catástrofe, de Paolo Cossi

Medz Yeghern. La gran catástrofe, de Paolo Cossi, narra el genocidio armenio a través de varias historias que nos permiten conocerlo de la mano de algunos protagonistas, anónimos o conocidos.

La intención es evitar la ignorancia o el olvido de este desgraciado episodio sucedido durante la primera guerra mundial, que aprovechó el gobierno turco para intentar destruir a los armenios que habitaban sus tierras desde siempre. El autor, que me hizo el dibujo que acompañan estas páginas, me pareció un joven sensible e interesante, quizás todavía en formación o evolucionando como dibujante.

La historia se sigue con interés y se lee fácilmente a pesar de la dureza de su contenido. Creo que es oportuna porque saca a la luz una historia poco conocida de este pueblo aún sojuzgado.

domingo, 24 de mayo de 2009

Mi experiencia en el Salón del Cómic. Lo mejor y algunas objecciones

Gracias a Neil Young y el Primavera Sound sumé una razón más para ir a Barcelona al Salón del Comic. Lo que más me gustó de estos tres días fue la simpatía de los autores, nada engreídos y muy afables, desde los que tenían mucha cola para firmar a los que estaban deseando que pasara un amigo para dedicarles un dibujo. Cruzar un saludo, un comentario de reconocimiento o ánimo con los autores de cómics que has pasado tiempo leyendo es muy agradable, y ver cómo te hacen dibujo con cariño o profesionalidad, según el estilo de cada uno...

Otra cosa positiva es constatar la enorme cantidad de títulos disponibles, aunque resulta casi apabullante. Las editoriales están queriendo alimentar el crecimiento de interés por los cómics con una oferta que abruma a cualquier aficionado, sobre todo porque hay otras muchas cosas que hacer, leer, escuchar o escribir…

También da gusto ver tanta gente en el Salón: desde niños a ancianos, gente alternativa o convencional, unidos por el gusto por los cómics y lo que le rodea, que es algo muy variado también: desde exposiciones a videojuegos, maquillaje, merchandising, cromos, talleres de serigrafía o el gusto por disfrazarse y actuar. El cómic se está mostrando algo diverso y transgeneracional, y aunque no se si podemos hablar de "nueva era" como se hacía en Babelia este sábado, indudablemente es un mundo en crecimiento acelerado.

Igualmente disfruté al poder conocer proyectos, saber de las próximas publicaciones de alguna de mis editoriales favoritas, como Ponent Mon, observar los gustos de otros lectores y comprobar el apoyo institucional de algunas autonomías a la edición de comics y sus autores, con magníficos stands. En particular, Galicia y Baleares los tenían estupendos, y el de Murcia fue muy activo: desde sesiones de maquilaje, firmas, regalo de chapas de Murcia Attacks! y de la “Brújula de tebeos” que ya hemos reseñado, a degustaciones de hueva y mojama mientras se difundía las próximas Jornadas de manga en Murcia… Somos así de generosos.

Entre las pequeñas observaciones críticas que se pueden hacer, algunas tienen que ver con la organización:
  • El pabellón donde se celebra está muy cutre, con una iluminación blanquecina, un suelo sucio y deteriorado, un ambiente caluroso y húmero por la falta de refrigeración en los espacios comunes… Dice poco de un recinto ferial como Fira Barcelona, creo yo. Muy diferente a cuando he asistido a Liber u otras Ferias.
  • Y sin wifi abierta para el público, como en cualquier evento que se precie. En el actual contexto de redes participativas y vida conectada, y cuando herramientas como los blogs están haciendo tanto por la afición al cómic, se echa de menos. Escribir notas y publicarlas, usar Twitter o Facebook para expresar opiniones espontáneas o simplemente leer el correo se facilitaría mucho, y también creo que aumentaría un poco la visibilidad del Salón en la web social. Que por otra parte ha sido muy abundante en las semana previas, y durante estos días en la prensa generalista.
  • Otra cosa que creo francamente mejorable es la programación de actos y conferencias: entre lo poco agradable del Salón de conferencias o la carpa prefabricada, el ruido ambiental, y quizás el modelo poco atractivo de realización, no me sedujeron: Ssucesivas presentaciones de novedades casi sin público, descripción de actividades de un modo algo monótono, como pasó en la sesión del grupo Comicteca (pdf del programa) o en la de aspectos pedagógicos de los cómics, no estimulan la participación del público, y los diálogos con autor o las mesas se convierten en monólogos. De los que también se aprende, eso sí.
Me traigo del Salón lectura para varias semanas, y algunas dedicatorias simpáticas: El gran Kim hizo entrar a su Martínez el facha a la biblioteca para leer a José Antonio (Primo de Rivera), Alfonso Zapico puso a tocar el violín en la biblioteca al simpático joven de Café Budapest, Paolo Cossi me dibujó en su emocionante cómic sobre Armenia, La gran catástrofe, y así muchas más, que iremos viendo: Seguí y las Serpientes ciegas, Una oportunidad entre mil de Cristina Durán y Miguel Giner....

Solo me faltó poder conseguir las firmas de Gipi y David B, por más que lo intenté los tres días, por diferencias horarias, el tamaño de las colas… Incluso la amable vendedora de Sins Entido se quedó los ejemplares que había comprado de Epiléptico y Mi vida mal contada para intentarlo, pero no pudo ser, de modo que queda pendiente para otro año.

jueves, 7 de mayo de 2009

Brujula para tebeos: Guía de cómic de la Biblioteca Regional de Murcia

Brújula para tebeos (pdf del texto completo) es una guía realizada por la comicteca de la Biblioteca Regional de Murcia, que regalará en el ya cercano Salón del Comic de Barcelona, pero que está ya disponible en la Biblioteca. Con imagen de cubierta de Dani Acuña, contiene una muy buena selección de recomendaciones, agrupadas por géneros y temas, con reseñas de los bibliotecarios Vicente Funes (hoy en las Jornadas de Cómic de CERLALC) y Antonia Hermosilla, textos de Juan Álvarez y Paco Olivares, así como historietas escritas para la ocasión por dibujantes de Murcia como Julia Cejas, J. David Morales y Ascensión López, en los que la biblioteca es protagonista...

Además incluye una ejemplificación de cómo se organiza la comicteca y cómo localizar las secciones, y por todo me ha parecido un trabajo sobresaliente.

Descargable desde el portal de la Biblioteca Regional (enlace al pdf) desde su presentación .

domingo, 13 de julio de 2008

Vidas y destinos cruzados: Mátame de David Lapham, Metralla de Rutu Modab y Café Budapest de Alfonso Zapico

Mis últimos tres cómics han sido lecturas entrecruzadas por azar: las he leído a la vez y quizás por eso he visto en ellas un sentido común, y por otra parte, omnipresente en la literatura y en la vida: la relación entre proyecto personal y contexto, entre deseos y destino, sobre todo cuando se vive en un mundo o en una sociedad en conflicto que supera a los personajes.
La primera es Metralla, de Rutu Modan, una novela en la que un hijo y la amante del padre buscan a éste tras su desaparición, causada aparentemente por un atentado en Tel Aviv. Su recorrido buscando al padre es un intento también de comprenderlo y ajustarle las cuentas. Algo que, salvando las distancias, han hecho muchos escritores a través de la literatura desde la magistral Carta al padre de Kafka. Tema que también, por supuesto, está en novelas de Taniguchi como El almanaque de mi padre y Barrio Lejano, aunque en éstas se antepone el deseo de superar los traumas de la relación, causados por la separación o el abandono en la infancia o la adolescencia.
Mientras tanto también leía Café Budapest, conmovedora novela de Alfonso Zapico en la que un joven violinista judío y una muchacha árabe repartidora de fruta se enamoran e intentan vivir su amor por encima de la historia. El escenario es el convulso Jerusalén posterior al final de la segunda guerra mundial, cuando se está repartiendo la ciudad y se crea el estado de Israel. Una madre marcada por el horror de Auschwitz y la tortura de su esposo, la división de Palestina, la ruptura de la tradición de convivencia de la ciudad, encarnada en el Café del tío Josef, y sobre todo el deseo de salir adelante pese al dolor y el conflicto son los elementos que hace de ésta una emocionante novela.
Y por último se me ha cruzado igualmente la lectura de Mátame, excelente novela negra de David Lapham. Una historia de amor imposible en la que el protagonista intenta por encima de todas las adversidades recuperar a su amor de adolescencia, convertida en mujer fatal. Otra forma de cruzarse vidas, tiempos, muerte y destino…
Juntas y por separado me han hecho pasar buenos ratos, pues combinan delicadeza, desgarramiento, pasión, amor, dolor y alguna que otra esperanza.