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miércoles, 27 de mayo de 2020

La misión de Alou: una maternidad roja, de Christian Lax

La misión de Alou: una maternidad roja, de Christian Lax, forma parte de la colección del Museo del Louvre que utiliza el cómic para que conozcamos mejor el mundo del arte.
En esta obra se trata de la colección de arte africano, y para ello se nos ofrece una historia reivindicativa, que habla de menosprecio, de expolio y desigualdad. Y lo hace a través de la aventura de un joven maliense para hacer llegar al Museo la estatuilla de una maternidad del XVI.
Un primer problema que se trasluce de la obra es el generalizado menosprecio que ha habido del arte africano, al que supuestos expertos tratan como obras "de mercadillo", evidenciando incultura, prejuicios y prepotencia eurocentrista.
Una segunda cuestión que aflora es la tragedia cultural que supone la destrucción intencionada del arte por parte del fundamentalismo islamista, y que desencadena la historia del cómic: la necesidad de que Alou haga un peligroso viaje como migrante sin papeles desde Mali a París para poder donar al Louvre una maternidad del llamado Maestro de Tintam, y así salvarla de la barbarie yihadista. Figuras rojizas de una mujer desnuda sentada acunando a su bebé.
Lo que a partir de estos presupuestos se nos cuenta es una historia emocionante: la travesía del protagonista por el norte de África para poder pasar en patera desde Libia al continente europeo y llegar a París. Y de sus penalidades en la ciudad hasta conseguir entregar la estatuilla a un experto del Departamento de Artes Primeras del Museo.
El cómic por tanto vincula la odisea de los migrantes que a nadie importan -incluído el heroico Alou, que arriesga su vida por preservar una manifestación de su herencia cultural- con la odisea de la supervivencia del arte africano, poco reconocido, expoliado, conservado lejos de quienes lo creado, o en riesgo de ser destruído.
Y todo se nos cuenta con sencillez y sensibilidad, con un dibujo que homenajea la historia y la vida de los pueblos africanos y su creaciones olvidadas.

domingo, 21 de junio de 2015

Los guardianes del Louvre, de Jiro Taniguchi

http://www.ponentmon.com/comics-castellano/taniguchi/louvre/index.html
Los guardianes del Louvre, de Jiro Taniguchi, nos hace una presentación en cómic de este extraordinario museo, recreando dibujadas con el estilo propio de nuestro autor muchas de sus obras maestras.
El hilo argumental de este precioso homenaje al Louvre es el recorrido que hace por el Museo un japonés solitario, que lo visita años después de no haberlo podido hacer con su querida esposa. Le acompañan los guardianes del Louvre, espíritus buenos del Museo, y en particular uno de ellos encarnado en Nike de Samotracia.
El protagonista tiene una serie de ensoñaciones febriles, en las que reconstruye varias historias relativas a la influencia y la recepción en Japón de determinadas pinturas. De ahí se llega a un emotivo y revelador recorrido por el significado de los paisajes de Van Gohn, Corot o Fontanesi sobre otros escritores y pintores japoneses como Tokutomi Roka, Natsume Soseki o Chu Asai. Con ello reaparece la cuestión del impacto de la apertura cultural japonesa a la civilización europea durante la era Meiji. También conocemos la labor heróica para salvar las obras del Museo de los conservadores que lo dirigían en los prolegómenos de la invasión nazi.

Por más que los temas que afloran en los cómics de Taniguchi son recurrentes, y que obras como ésta son encargados con la función de ser una nueva vía de promoción cultural del Museo, siempre merece la pena disfrutar del preciosismo y la calidad del dibujo de Taniguchi y descubrir historias tras ellos.

viernes, 26 de diciembre de 2014

El perro bizco, de Étienne Davodeuau

http://www.sddistribuciones.com/secciones/COMICS/EL-PERRO-BIZCO_1EDPERROBI1.htmlEl perro bizco, de Étienne Davodeau, es un cómic inteligente, de lectura muy ágil, centrado en una cuestión importante para el sentido del arte: ¿qué y quién decide el valor de una obra de arte?. A partir del hallazgo de un cuadro muy vulgar en el granero de la familia de su novia, un vigilante de sala del Louvre se ve obligado a plantearse su admisión en la colección de este gran Museo.
Obra menor en relación con el conjunto de la obra de este autor, se lee con mucho gusto y se disfrutan sus muchos homenajes a las obras maestras de El Louvre.


sábado, 8 de febrero de 2014

La travesía del Louvre, de David Prudhomme

http://www.sddistribuciones.com/proximamente/LA-TRAVESIA-DEL-LOUVRE_1EDTRAVLOUV.html
La travesía del Louvre, de David Prudhomme, es un bonito homenaje a este gran Museo.  El Museo ha creado una serie de cómic para acercar sus colecciones y promocionarlas, y aunque las obras resultantes son encargos, el cariño con que se dibujan las hacen historias que merece la pena leer.
En este, el protagonista, que es el propio autor, va recorriendo las salas buscando a su pareja, mostrándonos de fondo cientoss de sus pinturas y esculturas.

Pero los auténticos protagonistas son los visitantes: vemos cómo observan, cómo se quedan absortos, recorren lentamente o deprisa, van solos, acompañados o en grupos con guías. Los vemos descansar, fotografiarse, grabar, hacer cola para poder mirar La Gioconda... Los hay de todas las edades, razas y aspectos. No es de extrañar porque es un museo por el que pasan nueve millones de personas por año.

martes, 4 de enero de 2011

Pintor, de Esteban Hernández, y El cielo sobre el Louvre, de Yslaire y Carriére


Dos obras que he leido casualmente a la vez, pero sin nada que ver, salvo tener como tema o como excusa la pintura: Pintor, de Esteban Hernández, y El cielo sobre el Louvre, dibujado por Yslaire con guión de Jean-Claude Carrière.

Pintor tiene un argumento un poco forzado: la historia de un pintor de brocha gorda que antes de acabar su trabajo hacía dibujos en los cuartos de baño, que luego ocultaba. La aparición de esas pinturas al aflorar humedades da a esos murales un nuevo interés, y supone el comienzo de una búsqueda de más obras. No le he visto mucho sentido salvo como ejercicio de creación y resolución de una historia con un punto de partida que daba poco juego.

El cielo sobre el Louvre es una obra que recrea la época final de la Revolución Francesa, que es también la del nacimiento del Museo del Louvre. Robespierre encarga un cuadro nunca acabado a su amigo David, y a la vez que se nos cuenta esta historia, a través de recreaciones de cuadros de la época, conocemos las aspiraciones y utilización poítica de la pintura, sus relaciones con la ideología o la religión, la relación entre política y cultura, entre el neoclasicismo, la revolución y la locura.